Una historia cualquiera.

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Una historia cualquiera.

Empezamos todas las mañanas con la misma conversación:

-Bego!

+Hola!

-Hola! Cómo estás?

+Muy bien, gracias! (Bego se endereza en su silla y sonríe).

-Qué guapa estás hoy!

+Tu también, bonita(Sigue enderezada y sonriendo).

-Bego, ¿sabes de donde vengo?

+ De dónde, bonita?

– De Algarrobo!

+De Algarrobo?? Si ese es mi pueblo! (Esta vez la sonrisa es enooorme). Tú eres de Algarrobo? Yo soy de allí.Allí viví cuando era pequeña con mi padre que era veterinario…luego nos mudamos…

Bego recuerda pocas cosas, pero su pueblo es un recuerdo nítido. Ve la plaza del pueblo, el campo y a su padre, veterinario, atendiendo a los animales del vecino como si fuera ayer, como si fuera lo último que ha vivido. Entre ese momento y el actual han pasado décadas con sus alegrías y sus conflictos. Han nacido hijos, nietos… Pero todo ello se ha borrado de su memoria aunque los años que han pasado se notan en su cara, su espalda, sus ojos y ese cabello blanco del que se sorprende cada vez que se mira al espejo… Y lo más seguro es que poquito a poco también se vaya difuminando la imagen de su pueblo, del campo, de su padre…Y junto con esos recuerdos se irán la capacidad de mantener la postura, levantarse, caminar, comer por sí misma. La velocidad con que esto vaya desapareciendo depende de muchos factores. No podemos controlar la biología de cada uno. Pero lo que sí podemos hacer es trabajar para mantener la función el máximo tiempo posible. Por eso todas las mañanas nos gusta pasear del brazo de Bego y recordar la misma historia, y ver su cara de ilusión al volver a hablar de Algarrobo. Mientras tanto, ella camina, se comunica y recuerda hasta donde la enfermedad, el Alzheimer, le deja.

Y sí, esto tan fácil, y tan sumamente complicado es la fisioterapia en geriatría. Estudiar mucho (aunque haya quien lo dude) fisiología, patologías, síndromes, farma, técnicas, métodos…y además conocer historias. Cada cual tiene la suya. No son historias cualquiera. Son sus vidas.

Dulce SF.

¿Soy un perro verde?

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¿Soy un perro verde?

A excepción del contacto que tengo con otros fsios por las redes sociales, me encuentro sola en la práctica clínica tanto en la unidad de estancia diurna, como en la Asociación de Fibromialgia como en mi ejercicio como fisio a domicilio. Por esto echo en falta preguntar dudas, compartir experiencias… de ahí esta entrada: como no tengo a quien lanzarle la pregunta, la lanzo al mundo virtual, y espero que los profesionales sanitarios que lo lean, ya sean fisios o no, participen.

Comienzo.

Es mucha gente la que nos encontramos en nuestra vida profesional. Algunas con tratamientos muy cortos, otras con tratamientos que duran años… Hay un paciente que ha llegado este último año, para un tratamiento que se prevé de larga duración  y que es el motivo de esta redacción… Quizás porque me ha abierto las puertas de su casa, porque se me ha dado a conocer desde el primer momento (pensamientos, miedos, circunstancias,…) quizás porque encuentra en mí una figura objetiva al margen de su vida diaria y a la cual puede confiar cosas que no quiere o está preparado para decir a los más cercanos…También puede ser porque la edad, gustos… hacen que lo vea muy cercano a mí, o porque simplemente ha surgido afinidad: somos personas antes que fisio o paciente.

Por algo de eso, o por todo, es un paciente que me meto en la mochila cuando me voy para casa.

No paro de pensar en él, en su evolución, en qué técnicas aplicar que le beneficien más, en mantenerle informado de su enfermedad (hay muchas cosas que aún no sabe) y ofrecerle o dirigirle a la información adecuada. A ver, esto lo hago con todos, pero la diferencia radica en la intensidad y en el matiz de que me preocupa bastante que esté bien.

No quiero que esta situación me aleje de la fisio que quiero ser, tampoco se si soy rara como un perro verde y estas cosas solo me pasan a mí…así que os lanzo una serie de preguntas (os agradeceré respuestas):

¿Os ha pasado alguna vez?

– Me da miedo que un exceso de implicación vaya en perjuicio del paciente ¿qué pensáis sobre eso?

¿Creéis que si el paciente me ve muy volcada con su caso puedo parecer menos profesional a sus ojos?

Estas preguntas llevan días rondándome la cabeza… Siento que en este caso voy caminando cerquita de una delgada línea que no se si está bien cruzar ¿amistad con un paciente?

Gracias por vuestro tiempo!🙂

Dulce SF.

Luchando contra Goliat.

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Luchando contra Goliat.

Como fisioterapeuta, recomiendo un estilo de vida activo y promulgo la actividad física como herramienta para mantener un estado de salud óptimo y prevenir o tratar diferentes problemas. A todos mis pacientes les transmito que los resultados de una sesión no lucen si luego no hay una intención por parte de ellos de continuar con la recuperación por su cuenta. Y es que hay que hacer al paciente protagonista de su recuperación y no sujeto pasivo al que se le aplican técnicas.

Para poder hacer partícipe al paciente de su recuperación es necesario darle conocimientos, una educación en su patología y en aquellas prácticas recomendables y aquellas que debe evitar.

Desde hace unos meses colaboro con la Asociación de Fibromialgia de Málaga (AFIBROMA) y he podido comprobar como en el caso de las personas con esta patología es de suma importancia darles información sobre la enfermedad y ayudarles a que se conozcan a ellos mismos.

La Fibromialgia es una patología crónica que afecta en su mayoría a mujeres de mediana edad y que se caracteriza por dolor muscular generalizado, fatiga, sensación de rigidez y dolor en puntos musculares estandarizados llamados tender points que aparecen de forma bilateral. Suele ir acompañada de alteraciones psicológicas como depresión y ansiedad. Además se describen otros síntomas como sueño no reparador, colon irritable, cefaleas, dismenorrea primaria…

Se han descrito muchas intervenciones para tratar la Fibromialgia (farmacológicas, físicas, psicológicas…) pero hay una estrategia que se establece como esencial:

LA ACTIVIDAD FÍSICA.

La actividad física para personas con Fibromialgia debe cumplir unos requisitos concretos para que realmente constituya una práctica beneficiosa.

Estas personas deben recibir tratamiento multidisciplinar de diferentes profesionales (psicólogos, médicos, fisioterapeutas,,,). Dentro de las opciones que se proponen para su tratamiento, la actividad física constituye la principal estrategia no farmacológica.

El ejercicio recomendado para este colectivo es el ejercicio aeróbico de baja intensidad y larga duración, como puede ser andar, montar en bicicleta, realizar ejercicios en medio acuático…

También se deben incluir en el programa de ejercicios ideal el fortalecimiento de los grandes grupos musculares y ejercicios de flexibilidad.

Un concepto clave en la práctica de AF en personas con Fibromialgia es la intensidad.

Una intensidad demasiado alta puede producir un aumento exponencial de la fatiga y el dolor y desembocar en una no adherencia al programa. Es por esto por lo que hay que educar al paciente en que se conozca a él mismo y las reacciones de su cuerpo para evitar un sobreesfuerzo. Por lo tanto:

  • La intensidad la marca cada individuo.

  • El ejercicio no debe ser extenuante.

  • No se debe sentir ahogo.

  • Hay que sentirnse cómodo y disfrutar durante la AF.

Como medida objetiva de la intesidad debemos procurar que la Frecuencia Cardíaca esté en el rango del 60% al 80% de la Frecuencia Cardíaca Máxima, aunque si, aún cumpliendo este requisito, el sujeto se encuentra incómodo con la intensidad del ejercicio es que no es la adecuada y hay que bajar el ritmo.

Podemos orientarnos en la medida subjetiva de la intensidad del ejercicio con la Escala de esfuerzo de Borg. El sujeto se debe mover en el valor número 4 “ejercicio un poco duro”.

650_1000_Escala de Borg

Los afectados de Fibromialgia pueden cansarse mucho con la actividad física, pero por padecer esta enfermedad no se tiene menos fuerza, ni peor estado cardiorrespiratorio.Encontrar peor estado físico en estos individuos es debido a que el dolor y la fatiga les lleva a la inactividad. La inactividad desemboca en aumento de dolor y empeoramiento de los síntomas físicos que van en detrimento de los síntomas psicológicos.

Es vital que se lleve a cabo ejercicio moderado diario. Una serie de consejos para conseguir constancia y una actividad física de éxito son:

  • Comenzar por una actividad mínima y hacer incrementos cada semana.

  • Realizar la actividad física en la franja horaria en la que el sujeto se encuentre con más energía.

  • Buscar un aliado, apoyo de la asociación o de otras personas para realizar la actividad física.

  • Si por alguna causa un día no se ha realizado AF, no intentar recuperar el tiempo perdido.

  • Comienzo lento. No intentar abarcar demasiado.

  • Alternar diferentes ejercicios.

  • Ante la duda sobre si el ejercicio es adecuado, consultar.

  • Regla de las Dos Horas. Después de dos horas del ejercicio, el individuo debe encontrar su estado de fatiga igual que antes de realizar la AF.

  • Fijarse objetivos pequeños y realizables.

La constancia es importante para notar los beneficios que la AF puede reportar a la calidad de vida de los pacientes. Éstos deben saber que en 1-2 meses mejorará su capacidad de ejercicio, de 3-6 meses habrá mejoría estable de las capacidades físicas, pero que en DOS SEMANAS DE INACTIVIDAD SE RETORNARÁ AL ESTADO INICIAL.

La combinación de cambios de hábito de vida, ejercicio adecuado y constante y autoconocimiento de uno mismo y la enfermedad mejora los sintomas y la calidad de vida de personas con Fibromialgia.

Tal y como se ha explicado al principio, el Conocimiento de la Enfermedad y el Autoconocimiento es clave para controlar los síntomas de una enfermedad que es aún poco conocida.

Invito a estos pacientes a leer sobre su enfermedad y consultar todas las dudas con profesionales sanitarios adecuados ya sea médico o fisioterapeuta, a comentar sus síntomas con otros afectados. Y también los invito a observarse, a escucharse y ver su reacción ante diferentes estímulos, ante diferentes ejercicios de diferente intensidad. Esta es la mejor forma de adquirir las claves para controlar la enfermedad. Porque la Fibromialgia es un gigante, es Goliat, y aunque sabemos que no vamos a poder derribarlo, podemos usar nuestra piedra y nuestra honda para mantenerlo a raya y vivir lo más felices que se pueda el mayor tiempo posible.

DulceSF

Cuidado que viene el coco

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De pequeña tenía miedo a la oscuridad, el perchero con cabeza de oso era un temible monstruo de infinitos brazos, y solía encoger las piernas porque pensaba que un lobo iba a entrar por los pies de la cama y mordisquearme los dedos. Después llegarían los miedos en la escuela, lugar de juegos y múltiples descubrimientos pero también de múltiples exigencias y retos: aprobar las asignaturas, evitar castigos, relacionarte con otros niños, relacionarte con los profesores, evitar por todos los medios que te expulsaran de clase o equivocarte al salir a la pizarra;  y por supuesto,  hacer lo posible por no conocer el despacho de la directora. La adolescencia vino acompañada de tantos momentos intrépidos como temores a superar. Es curioso como puedes lanzarte cuesta abajo en el sillín trasero de la bici,  sin frenos,  de una amiga  y al mismo tiempo temer situaciones del tipo: hablar en reuniones numerosas por miedo a decir algo ridículo.

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El caso es que cada etapa de nuestra vida viene acompañada de diversos miedos, que nos hacen estar en situación de alerta y nos protegen, pero en otros casos dificultan nuestro camino.

Sea cual sea el objeto de nuestros miedos, la clave está en el afrontamiento, porque a cada vez que nos enfrentamos a algo que nos asusta, ese algo se hace más pequeño.

En ocasiones puede que optemos por la evitación, porque como es normal, estar asustados no es nada agradable. Esto a corto plazo nos ayuda a encontrarnos bien, ya que si nos alejamos o huimos de lo que nos da miedo, nuestro corazón vuelve a su sitio, dejamos de sudar o sonrojarnos y se calma nuestro estómago.

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Sin embargo a la larga hace que nuestros miedos parezcan más poderosos e invencibles de lo que realmente son y les damos cancha para que nos aprisionen, limiten nuestro mundo y encima hagan que nos sintamos inquietos, tristes y avergonzados.

Y en este afrontamiento no tenemos por qué estar solos, ya que podemos tener nuestros compañeros de batalla, aquellos que nos van a comprender, respetar y nos van a escuchar sin juzgarnos ni ridiculizarnos.

Aquí os dejo algunos pasos que os pueden ayudar en esta batalla, una serie de armas que tenemos para pelear con nuestros miedos:

  • Ponerle nombre a aquello que nos asusta (ej: me da miedo conducir).

  • Detectar las esferas de nuestra vida que está limitando este miedo o miedos. Puede servir de ayuda el ponerlo por escrito (siguiendo el ejemplo anterior: limitación en mis desplazamientos, a la hora de buscar trabajo, a la hora de planear mis viajes,…)

  • Anotar nuestras fortalezas, los miedos nos pueden engatusar haciéndonos creer que no las tenemos.

  • Preparar nuestro cuerpo para la batalla: cuidarnos un poco o un mucho cada día, puede resultar de gran utilidad aprender  técnicas de relajación como la muscular progresiva de Jacobson, o técnicas de visualización, aprender a trabajar nuestra respiración… (podemos encontrar instrucciones sencillas en internet, probar varias técnicas y escoger la que más cómoda nos resulte).

  • Ponernos pequeñas metas en este proceso de afrontamiento. Que este proceso no se convierta en un motivo más de preocupación o temor (en el ejemplo: subir al coche, prepararme para la conducción, hacer un pequeño recorrido acompañad@, aumentar el recorrido acompañad@, hacer un pequeño recorrido sol@…). Cada persona debe elegir estas pequeñas metas y le dedicamos a cada una de ellas el tiempo que se necesite. 

  • Reforzarnos a cada pasito que demos hacia delante.

  • Ser compasivos con nosotros mismos, no fustigarnos cuando no avancemos al ritmo esperado y entender cada momento como parte del proceso.

 

En el caso de que nuestros miedos nos provoquen reacciones muy intensas, nos hagan sufrir e interfieran considerablemente en nuestras vidas y la de los que nos rodean, no dudemos en consultar con un profesional.

Para terminar os dejo una frase que creo es importante tener presente:

Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.
Nelson Mandela

Disfrutar “haciendo nada”

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Durante meses mi cerebro ha estado muy inquieto, con ganas de investigar y de aprender un poco de allí y un mucho de allá, con ganas de meterse en este y aquel proyecto. Sin embargo, le ha dado por bajar el ritmo durante unos días, días que a partir de ahora llamaré como “los días de agosto”, por eso que generalmente decimos (sea o no cierto) que agosto es un tiempo de parar.

No es que no haya querido funcionar, ya que está muy motivado por los nuevos descubrimientos diarios, es que ha necesitado ir más lento o focalizarse en otras actividades, por lo menos durante unos días. Y estos días ha querido dedicarse a disfrutar haciendo nada o hacer mucho…depende de como se mire. Para mí ese hacer nada” se refiere a nada de programar, anticipar, anotar en la agenda, preparar la semana, seguir horarios…, y se refiere a mucho, porque es hacer aquellas cosas que sabes que tu cuerpo te está pidiendo. No me refiero a grandes cosas o a espectaculares planes o hazañas, me refiero a tomarse un tiempo para estar con uno mismo y disfrutar de esos momentos, ya sea tomando el sol, regando macetas, batallando con las olas en la playa, viendo series o haciendo sudokus (un reto personal al que hasta ahora no le había concedido el tiempo necesario). Para mí estos días suponen salirse un poco del engranaje, ya que aunque disfrutas de él, a veces hay que tomarse un descanso y hacer una puesta a punto.

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En unos primeros instantes mi “yo del engranaje” intentó imponerse y planificar estos días recopilando un libro por aquí y otros tantos por allá (me repetía que no es posible disfrutar haciendo nada y si se disfruta, muy mal hecho que está). Pero mi “yo de los días de agosto” intercedió en el momento justo, dejando los libros a disposición, con la condición de ser usados solo y exclusivamente para disfrutar de esos momentos de “hacer nada”.

Puedo ver que estos días han dado su fruto, ya que he conseguido seguir el ritmo que me pedía el cuerpo, he logrado conciliar mis dos yo (yo engranaje – yo días de agosto) y lo he disfrutado y mucho; siendo consciente de los beneficios de este “hacer nada” tan necesario y que en momentos de la vida no nos permitimos, por tener la extraña y errónea sensación de que es una pérdida de tiempo.

Hay que planificar, hay que preparar; tenemos que saber lo que hacemos y por qué lo hacemos, tenemos que perseguir nuestros objetivos, es bueno ser organizados y el cuerpo nos pide rutinas. Todo eso es cierto, pero además también es necesario buscar momentos de “no hacer nada” o incluso “días de agosto” que pueden y deben darse desde enero hasta diciembre, para descansar, meditar, disfrutar, bajar el ritmo…, ¡y no sentirse culpable por ello!. Momentos en los que los “tengo que” dan paso a momentos para el autocuidado, que si bien nos pueden parecer una pérdida de tiempo, son fundamentales para aclarar ideas y hacer consciente si nuestro engranaje funciona como queremos que funcione y se dirige hacia donde queremos que se dirija.

Y vuelta de estos días, y con mi cerebro todavía ralentizado, voy tomando contacto de nuevo poco a poco, sin presiones…, planificando, organizando, preparando… Todo ello sin desatender mis momentos de “no hacer nada”.

Y a modo de “hasta la próxima” añado algunos puntos que para mí son fundamentales para Autocuidarse, que dejo abierto para lo que queráis añadir:

  • Escuchar a nuestro sabio cuerpo y dedicarnos momentos de no hacer nada (no podía ser otro el primer punto).

  • Aprender a delegar tareas del “engranaje” no es signo de debilidad, sino todo lo contrario.

  • Aunque en algunas ocasiones pensemos lo contrario, siempre queda algo de tiempo para compartir con los amigos y la familia.

  • Hacer alguna de las comidas del día (si no se puede todas) con calma y deleite.

  • Salir a pasear, cuando refresque el día (sano y económico).

En Agosto NO se para!

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En Agosto NO se para!

Agosto es un mes en el que el tiempo se detiene… la gente frena el ritmo, muchos están fuera de cobertura…Sin embargo, para mí, este Agosto se presenta como un mes de oportunidades…

Para empezar, no quiero parar…no me apetece dejar de pensar en las cosas que me interesan porque tengo la sensación de que estoy haciendo algo muy bonito, que va creciendo poquito a poco y que me ilusiona.

Hay un hecho que ha echado más combustible a mis maquinaciones: una llamada.

Un nuevo paciente, un nuevo caso y un nuevo reto.

Diagnóstico médico: Enfermedad neurodegenerativa. ¿Primer caso de esta clase? No! De hecho, de una forma u otra, nunca he dejado de trabajar con este tipo de pacientes …y entonces… ¿cuál es la diferencia? Mis ganas!

Ahora mismo no tengo datos suficientes para elegir una estrategia de tratamiento, todas son posibles, y son muchas las áreas que trabajar (fuerza, equilibrio, respiración, coordinación y más…) El paciente está relativamente bien de modo que los límites los iremos poniendo él y yo a lo largo del tratamiento.

Estoy en el punto en el que saboreo esos momentos en los que repaso libros, apuntes, buceo e investigo y preparo todo un arsenal de posibilidades terapéuticas. Todo listo, y los conocimientos”frescos” para ponerlos en práctica si hace falta… Pero aunque hay ganas de aplicar mil cosas, mañana es la entrevista inicial donde lo valoraré. Analizaré su postura, su marcha, su tono muscular, la fuerza de sus distintos grupos musculares, su coordinación, su nivel de autonomía en las actividades básicas de su vida diaria…

Pero además, en esa entrevista inicial, y como parte  muy importante,  toca escuchar, toca conocernos, que me cuente su experiencia, sus limitaciones, sus dificultades diarias, lo que quiere conseguir con nuestro trabajo… porque si todo va ben, si nos entendemos y trabajamos bien juntos…nos queda un largo camino por recorrer que no va a estar exento de baches anímicos, del duro trabajo de la aceptación, de la búsqueda incansable de soluciones y trucos para el día a día y de pequeños logros que tengo que asegurar que no olvide…Porque si todo va bien, y me deja, yo le acompañaré en su camino. Y eso lo haré con la mayor felicidad del mundo porque para eso me he dedicado a la Fisioterapia, porque su camino es también el mío.

DulceSF

Un botiquín en el cerebro

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magmasalud

A los 25 minutos Alemania ya ganaba  5-0 y la eliminatoria estaba decidida. Había presenciado como un equipo se imponía al anfitrión y pentacampeón con una superioridad aplastante. Y ya con todo decidido me puse yo a pensar en como escribir este post, por que lo que quería era hablar de la mejor medicina para el dolor.

Esa “medicina” no se vende en farmacias, sino que se produce dentro del cerebro. Tiene un efecto calmante mucho más potente que los derivados de la morfina que se utilizan en las unidades del dolor. Esa medicina se guarda en una caja, en un botiquín, que si permanece cerrada, sentimos dolor porque nuestro cerebro no es capaz de anular los mensajes de peligro o nociceptivos que provienen de los tejidos. Cuando este botiquín se abre, esos mensajes nociceptivos o de peligro no pueden ascender por la médula espinal porque son bloqueados por…

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